A veces aparece porque algo cotidiano podría funcionar mejor.
A veces porque falta una solución.
Y otras, simplemente, porque imaginamos un objeto y pensamos:
“Esto estaría buenísimo.”
Ahí empieza LAB 68.
Un espacio donde las ideas se prueban, se ajustan y, cuando realmente valen la pena, se convierten en objetos.
Y está perfecto.
Porque muchos de los productos de LAB 68 no son cosas que uno sale a buscar.
Primero las ves. Después las querés.
Quizás nunca pensaste en buscar una forma de separar el exceso de polvo de la yerba.
O una caja especialmente pensada para esa colección de cartas que terminó repartida por toda la casa.
O un lugar donde finalmente ordenar todas esas medallas que alguien fue ganando una a una.
Hasta que aparece una solución frente a vos y pensás:
“¡Qué buena idea!”
Ese momento es muy LAB 68.
Que algo pueda fabricarse no significa que tenga que existir.
Nos interesan las ideas que tienen ingenio, utilidad y algo diferente.
Algunas solucionan pequeñas molestias cotidianas.
Otras mejoran objetos que ya conocemos.
Algunas ayudan a ordenar, guardar, jugar o regalar.
Y otras no necesitan resolver un gran problema.
Simplemente son tan buenas que dan ganas de tenerlas.
Detrás de cada producto hay bastante más que apretar un botón.
Hay una idea, pruebas, medidas que cambian, versiones que no funcionan, colores que se descartan y pequeños ajustes hasta llegar a ese objeto que finalmente decimos:
“Ahora sí.”
La fabricación digital nos permite trabajar de una manera distinta: desarrollar en pequeñas cantidades, probar nuevas ideas y seguir creando sin tener que convertir cada producto en algo masivo.
Por eso LAB 68 puede cambiar, experimentar y sorprender.
Y nos gusta que sea así.
Vas a encontrar productos que forman parte permanente de LAB 68 y otros que nacen para un momento particular.
Una celebración.
Una temporada.
Un hobby.
Un regalo.
O simplemente una idea que teníamos demasiadas ganas de hacer realidad.
Son nuestras Cápsulas.
Pequeñas colecciones que entran y salen del LAB y nos permiten seguir creando sin transformar la tienda en un catálogo infinito.
No lo sabemos del todo.
Y quizás esa sea una de las partes más entretenidas de LAB 68.
Porque seguimos mirando objetos, rutinas, hobbies y pequeñas situaciones cotidianas con la misma pregunta:
“¿Y si hacemos algo para esto?”
Algunas ideas quedarán en el camino.
Otras terminarán acá.
Esperando que alguien las vea y diga:
LAB 68
Ideas hechas objeto.